Las gemelas del cementerio

La noche es para divertirse, me dijo Charles y conducimos el viejo Galaxie 500 color negro del 67 de mi padre, hasta la discoteca “Innuendo” a orillas de la playa de Marbella, ingresamos directo a la barra y pedimos dos cervezas heladas, al fondo la música de Madonna invitaba a bailar los dos meneábamos la cabeza al ritmo de la música pero no nos animábamos a bailar con las chicas, los tragos fueron sucediéndose uno tras otro hasta que dos lindas rubias nos invitaron a salir a la pista de baile. Charles estaba eufórico y lujurioso, también yo. La música estaba excelente y la pista de baile llena.

Soy Ornella, me dijo la linda rubia que cogía mi mano, yo solo le sonreí. La rubia que estaba con Charles dijo llamarse Roxana, y Charles le comenzó a cantar Roxanne de los Rolling Stnones. Luego las invitamos a la mesa y nos tomamos unos tragos, la verdad no sé cuantas botellas de cervezas tomamos esa noche.

Después decidimos irnos con las chicas a otro lugar, yo conduzco, me dijo Ornella al mismo tiempo que me arranchaba las llaves de la mano, encendió el motor del viejo auto, subimos todos y de inmediato se dirigió a la carretera rumbo al norte. ¿A donde vamos? Le dije sin tener la mas mínima noción del tiempo y del espacio.
- A un lugar que te va a encantar, me dijo. Y a ti también… mirándolo a Charles, que tenia a Roxana en el asiento posterior casi desnuda. De inmediato tomó el volante con su mano izquierda mientras que con la derecha frotaba mi bragueta logrando excitarme. Cerré los ojos y aluciné.  Al cabo de un rato tomó un desvío, un estrecho camino de tierra que estaba rodeada por enormes árboles.
- No te preocupes, dijo Ornella. Vamos a ir a mi casa, en estos momento estoy sola y tengo la enorme casa sólo para mi, así que la vamos a pasar muy bien.
A escasos metros vi la silueta de una enorme mansión gracias a los faros del auto, la casa estaba a oscuras, Ornella detuvo el auto y se bajó a abrir la enorme reja de la mansión. Luego subió y condujo lentamente hasta una pequeña casita.
- Ya llegamos. Dijo. Y corrió a abrir la pequeña puerta. La oscuridad era total pero ella sabía muy bien en donde estaba y nos dejamos guiar. Charles sólo se ocupaba de seguir besando a la hermosa Roxana.
Ornella encendió un pequeño lamparín me tomó de la mano se acercó hacia mí y me besó apasionadamente guiándome hasta el lecho, me dejé llevar correspondiendo a sus atrevidas caricias, un poco más allá Charles hacía gemir a Roxana, era una orgia. Luego de hacer el amor y después de varios orgasmos, Ornella se fue en busca de Charles y era Roxana la que me besaba era fenomenal nunca me había pasado eso. No sé por cuánto tiempo estuvimos en ese plan, creo que hasta quedarnos dormidos, el cansancio y la borrachera habían hecho su trabajo.
- Hasta que un frio insoportable hizo que me despertara, aun aturdido por los efectos del alcohol logré abrir los ojos, el alba estaba por salir y el día empezaba a asomarse por entre las paredes de la casa, sentí que estaba tirado desnudo sobre una superficie lisa y muy fría, logré sentarme y vi a Charles tirado sobre una fría loza, en cuya cabecera una enorme cruz de mármol se aprestaba a abrazarlo. Asustado giré la vista y detrás mío otra enorme cruz marmolea me hacia sombra. El frio era atroz y mis huesos parecían crujir. Por instinto cogí mis ropas que estaban tiradas en el suelo y me vestí ni aun así pude calmar el intenso frio que sentía. Quise reanimar a Charles pero no pude su cuerpo estaba frio y tieso y por la boca manaba abundante espuma.
Asustado caminé hasta la enorme puerta de hierro, logré abrirla con dificultad y salí de ese lugar. Grande fue mi sorpresa al verme rodeado de muchas tumbas, un rio helado de sangre recorría mi cuerpo. Estaba en medio del cementerio.  Volteé la mirada hacia atrás para ver donde había pasado la noche y me topé con una pequeña construcción de mármol en cuyo frontis podía leerse: Mausoleo de la familia Giannetti Puzzi.
Desesperado volví a entrar en tal gélido aposento y vi tirado a Charles, muerto sobre la losa de mármol de una tumba que llevaba el nombre escrito en bajorrelieve Roxana Giannetti Puzzi (1967-1992).Luego sobresaltado me dirigí hasta el lugar en donde yo había despertado, la enorme piedra de mármol pulido llevaba inscrito el nombre de Ornella Giannetti Puzzi (1967-1992). Eran hermanas gemelas habían nacido y muerto en la misma fecha. Asustado corrí despavorido y a la entrada del campo santo vi el viejo Ford Galaxie 500 color negro de mi padre. Y regresé a casa.
Después averigüé que las gemelas habían sido violadas y asesinadas una noche que salían de la discoteca. Ahora nadie me cree y la policía sospecha de que yo he asesinado a Charles.

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